Mostrando entradas con la etiqueta Promoción. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Promoción. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de mayo de 2013

La Meditación


OSHO"El libro de la mujer. Sobre el poder femenino" 

¿Qué es la meditación? ¿Es una técnica que se puede practicar? ¿Es un esfuerzo que hay que hacer? ¿Es algo que la mente puede lograr? No, no es nada de esto.

Todo lo que la mente pueda hacer no puede ser meditación, es algo más allá de la mente, la mente es absolutamente impotente ahí. La mente no puede entrar en la meditación; donde acaba la mente, comienza la meditación.

Esto hay que recordarlo, porque en nuestra vida, todo lo que ha­cemos lo hacemos con la mente; todo lo que logramos, lo logramos a través de la mente. Y entonces, cuando empezamos a mirar para dentro, de nuevo empezamos a pensar en términos de técnicas, mé­todos, hacer, porque la experiencia entera de nuestra vida nos mues­tra que todo puede ser hecho por la mente. Sí, excepto la meditación, todo puede ser hecho por la mente; todo se hace por la mente, ex­cepto la meditación. Porque la meditación no es un logro; ya está ahí, es tu propia naturaleza. No hay que lograrla; sólo hay que reconocer­la, sólo hay que recordarla. Está ahí, esperándote, tan sólo un giro ha­cia dentro y está disponible. La llevas contigo desde siempre.

La meditación es tu naturaleza intrínseca, es tú, es tu ser, no tiene nada que ver con hacer algo. No puedes tenerla, no puedes no tenerla, no se puede poseer. No es una cosa. Es tú. Es tu ser.

Una vez que comprendes lo que es la meditación, todo se vuelve claro: de otra forma, seguirás andando a tientas en la oscuridad.

La meditación es un estado de claridad, no un estado de la mente. La mente es confusión. La mente nunca está clara. No pue­de estarlo. Los pensamientos crean nubes a tu alrededor, son nu­bes sutiles. Crean una niebla, y se pierde la claridad. Cuando los pensamientos desaparecen, cuando ya no hay nubes rodeándote, cuando existes sencillamente en tu ser, la claridad sucede. Enton­ces puedes ver a lo lejos; entonces puedes ver hasta el final de la existencia; entonces tu mirada se vuelve penetrante, hasta el cen­tro mismo del ser.

La meditación es claridad, absoluta claridad de visión. No pue­des pensar en ello. Tienes que dejar de pensar. Cuando digo: «Tie­nes que dejar de pensar», no tomes conclusiones rápidamente, porque tengo que utilizar el lenguaje. Así que digo: «Deja de pen­sar», pero si empiezas a dejar, no comprendes, porque de nuevo la estás reduciendo a hacer algo.

«Deja de pensar» significa simplemente que no hagas nada. Siéntate. Deja que los pensamientos se asienten por sí mismos. Deja que la mente cese por sí misma. Tú simplemente te sientas mirando a la pared, en un rincón silencioso, sin hacer nada en ab­soluto. Relajado. Suelto. Sin ningún esfuerzo. Sin ir a ninguna parte. Como si te estuvieras durmiendo despierto, estás despierto y estás relajado, pero todo tu cuerpo se está durmiendo. Tú perma­neces alerta por dentro, pero todo el cuerpo entra en una profun­da relajación.

Los pensamientos se asientan por sí mismos, no necesitas meterte entre ellos, no necesitas intentar arreglarlos. Es como si el agua de un arroyo se hubiera llenado de barro..., ¿qué haces? No te tiras al arroyo y empiezas a tratar de ayudarlo a aclararse, ¿verdad? Así lo embarrarás más. Simplemente te sientas a la orilla. Esperas. No hay nada que hacer. Porque cualquier cosa que hagas embarra­rá más el arroyo. Si alguien ha pasado por el arroyo y han salido las hojas muertas a la superficie y se ha levantado el barro, lo único que se necesita es paciencia. Simplemente te sientas a la orilla. Ob­serva, con indiferencia. Y según vaya fluyendo el arroyo, se llevará las hojas muertas, y el barro comenzará a asentarse, porque no puede estar flotando para siempre.

Después de un rato, de pronto te darás cuenta, el arroyo está cristalino de nuevo.

Siempre que pasa un deseo por tu mente, el arroyo se emba­rra. Así que, simplemente, siéntate. No intentes hacer nada. En Japón, este «simplemente sentarse» se llama zazen: simplemen­te sentarse y no hacer nada. Y un día sucede la meditación. No es que tú la traigas; viene a ti. Y cuando viene, la reconoces in­mediatamente. Siempre ha estado ahí, pero no estabas mirando en la dirección correcta. El tesoro estaba dentro de ti, pero tú es­tabas ocupado en otra parte: en los pensamientos, en los deseos, en mil y una cosas. No estabas interesado en una única cosa... tu propio ser.

Cuando la energía va hacia dentro -cuando tu energía vuelve a la fuente- de pronto se alcanza la claridad. Entonces puedes ver las nubes a mil millas de distancia, y puedes oír música antigua en los pinos. Entonces todo está disponible para ti. Ancient Music in the Fines, cap. 7..

La meditación es una aventura, una aventura en lo desconoci­do, la mayor aventura que pueda tomar la mente humana...

La me­ditación es simplemente ser, sin hacer nada, ninguna acción, nin­gún pensamiento, ninguna emoción. Simplemente eres. Y es un puro deleite. ¿De dónde viene este deleite cuando no estás hacien­do nada? Viene de ninguna parte, o viene de todas partes. No tiene causa, porque la existencia está hecha del material que llamamos alegría. lAm the Cate, cap.5.

La meditación sólo te hace consciente de tu potencial, lo que puedes ser, lo que puedes hacer, lo que no has hecho, lo que no has usado. Los psicólogos dicen que el hombre sólo está usando el 5 por 100 de su potencial. ¡Qué desperdicio!, sólo el 5 por 100. El 95 por 100 se ha ido a la basura por no usarlo; y la gente quiere vi­vir mucho tiempo. ¿Para qué?

Puedes vivir muy intensamente en esta corta vida si usas el 100 por 100 de tu potencial. Será mejor que vivir diez mil años usando sólo el 5 por 100 de tu potencial. Vivir sólo setenta años es sufi­ciente si usas el 100 por 100 de tu potencial, ¡te volverás una llama de alegría! Hallelujah!, cap. 31

Cuando no estás haciendo nada en absoluto -corporalmente, mentalmente, a ningún nivel-, cuando ha cesado toda actividad y simplemente eres puro ser, eso es la meditación. No puedes hacer­la, no puedes practicarla; sólo tienes que comprenderla.

Siempre que puedas, encuentra algún rato para simplemente ser, deja todo el hacer. Pensar también es hacer, la concentración también es hacer. Si aunque sea por un solo momento no haces nada y estás simplemente en tu centro, completamente relajado, eso es meditación. Y una vez que le hayas cogido el tranquillo, pue­des permanecer en ese estado todo el tiempo que quieras. Al final, puedes permanecer en ese estado las veinticuatro horas del día.

Una vez que te hayas dado cuenta de la manera en que tu ser puede permanecer sereno, lentamente puedes empezar a hacer co­sas, manteniéndote alerta para que tu ser no se agite. Esta es la se­gunda parte de la meditación. Primero, aprender simplemente a ser, y luego aprender a realizar pequeñas acciones: limpiar el sue­lo, tomar una ducha, pero permaneciendo centrado. Luego podrás hacer cosas complicadas.

Por ejemplo, yo os estoy hablando, pero mi meditación per­manece sin perturbar. Puedo seguir hablando, pero en mi centro no hay ni una pequeña oscilación; está en silencio, en silencio ab­soluto.

Así que la meditación no está contra la acción. No es que ten­gas que escaparte de la vida. Simplemente te enseña una nueva manera de vivir: te vuelves el centro del ciclón.

Tu vida continúa, y continúa mucho más intensamente -con más alegría, con más claridad, más visión, más creatividad- y, sin embargo, tú mantienes una distancia, como alguien que observa

.desde una colina, simplemente viendo todo lo que sucede a tu al­rededor. No eres el que hace, eres el que observa.

Ese es todo el secreto de la meditación, que te vuelves el que observa. La acción continúa a su propio nivel, no hay problema: cortar madera, sacar agua del pozo. Puedes hacer todo tipo de co­sas pequeñas y grandes; sólo hay una cosa que no está permitida: que pierdas tu centro.

Esa conciencia, esa vigilancia, debería permanecer absoluta­mente despejada, sin interrupción. La meditación es un fenómeno muy sencillo. From Misery io Enlightenment, cap. 2.

¿Puedes explicar los pasos básicos que conducen al es­tado supremo de la conciencia meditativa?

El primer paso en la conciencia es ser muy consciente de tu cuerpo. Muy poco a poco, uno se vuelve alerta ante cada gesto, cada movimiento. Y según te vas volviendo alerta, empieza a suceder un milagro: muchas cosas que antes solías hacer, simplemente desa­parecen. Tu cuerpo se vuelve más relajado, tu cuerpo se armoniza más, una profunda paz empieza a prevalecer incluso en tu cuerpo, una música sutil vibra en tu cuerpo.

Entonces, empieza a tomar conciencia de tus pensamientos; hay que hacer lo mismo con los pensamientos. Son más sutiles que el cuerpo y, por supuesto, también más peligrosos.

Y cuando tomes conciencia de tus pensamientos, te sorprenderá ver lo que sucede en tu interior. Si escribes lo que pasa en cualquier momento, será una gran sorpresa. No podrás creer que esto es lo que pasa dentro de ti. Escribe durante unos diez minutos. Cierra la puer­ta, cierra con llave puertas y ventanas para que no entre nadie, para que puedas ser totalmente honesto, ¡y manten la chimenea encendida para poder tirarlo al fuego!, para que nadie lo sepa más que tú. Y sé completamente honesto, escribe todo lo que te pasa por la mente.

Después de diez minutos, léelo, ¡verás que llevas dentro una mente loca! Como no nos damos cuenta, toda esta locura sigue pa­sando como una corriente de fondo. Afecta todo lo que haces, afec­ta todo lo que no haces; lo afecta todo. ¡Y su suma total va a ser tu vida! Tienes que cambiar a este loco. Y el milagro de la conciencia es que no necesitas hacer nada más que ser consciente.

El mero fenómeno de observarlo, lo cambia. Lentamente, el loco desaparece, lentamente, los pensamientos empiezan a caer en ciertos patrones; ya no son un caos, empiezan a ser un cos­mos. Y, de nuevo, prevalece una paz profunda. Y cuando tu cuer­po y tu mente estén en paz verás que también se han armonizado entre ellos, que hay un puente. Ya no van en direcciones diferen­tes, no van montados en caballos diferentes. Por primera vez hay acuerdo, y ese acuerdo ayuda inmensamente a trabajar en el ter­cer paso: el de tomar conciencia de tus sentimientos, emociones, humores.

Esta es la etapa más sutil y la más difícil, pero si puedes tomar conciencia de los pensamientos, este es sólo un paso más. Necesi­tas un poco más de conciencia intensa al empezar a reflejar tus hu­mores, tus emociones, tus sentimientos.

Una vez que eres consciente de los tres -cuerpo, pensamientos y emociones-, se unen para formar un solo fenómeno. Y cuando los tres son uno, funcionando juntos perfectamente, vibrando jun­tos, sentirás la música de los tres; se han vuelto una orquesta. En­tonces sucede el cuarto, que no lo puedes hacer, sucede por sí mis­mo. Es un regalo de la totalidad. Es una recompensa para los que han hecho estos tres.

Y el cuarto es la conciencia suprema que te despierta. Uno toma conciencia de su propia conciencia, eso es el cuarto. Eso te hace un buda, un ser despierto. Y sólo en ese despertar uno llega a saber lo que es la dicha. El cuerpo conoce el placer, la mente co­noce la felicidad, el corazón conoce la alegría, el cuarto conoce la dicha. La dicha es la meta de sannyas, de ser un buscador, y la conciencia es el camino hacia ella. The OldPond... Plop!, cap. 22.


¿Necesitamos meditaciones especiales para las mu­jeres?

No. La meditación tiene que ver con tu conciencia, y la conciencia no es ni hombre ni mujer. Esta es una de las cosas fun­damentales que quiero que el mundo comprenda.

Todas las religiones han negado a la mujer la posibilidad del crecimiento espiritual, pensando que su cuerpo es diferente, que su biología es diferente: ella no será capaz de alcanzar el floreci­miento supremo de la conciencia. Pero es extraño que durante tan­tos siglos nadie haya indagado: ¿quién alcanza el florecimiento su­premo, el cuerpo, la mente o la conciencia?

El cuerpo es diferente. Si el cuerpo entrase en meditación, entonces desde luego que habría necesidad de meditaciones di­ferentes para las mujeres que para los hombres. Como el cuerpo no tiene que ver con la meditación, no hay que hacer diferencias. Por ejemplo, en el yoga, en el que el cuerpo es muy importante -todas las posturas de yoga están basadas básicamente en la fi­siología-, hay muchas posturas que no son adecuadas para el cuerpo de una mujer, y hay muchas otras que son más adecua­das para el cuerpo de una mujer que para el de un hombre. Así que el yoga puede hacer una distinción: yoga para hombres, yoga para mujeres.

La mente también es diferente. El hombre piensa lógicamente, lingüísticamente. A la mujer le afectan más las emociones, los sen­timientos, que no son verbales. Por eso tiende a no querer discutir lógicamente. Más bien preferiría gritar y luchar, llorar y gemir. Así ha sido durante siglos, y así gana, porque el hombre simplemente se siente avergonzado. Puede que él tenga razón lógicamente, pero la mujer no funciona lógicamente.

De forma que si la meditación tuviera que ver con la mente, también entonces habría un tipo diferente de meditación para las mujeres que para los hombres. Pero la meditación tiene que ver

con el centro más esencial de tu ser, que no se puede dividir en masculino o femenino.

La conciencia es simplemente conciencia. Un espejo es un es­pejo. No es hombre, no es mujer. Simplemente refleja.

La conciencia es exactamente igual que un espejo que refleja. Y meditación es permitir que tu espejo refleje, que simplemente refleje la mente en acción, el cuerpo en acción. No importa que se trate del cuerpo de un hombre o de una mujer; no importa cómo funcione la mente, emocional o lógicamente. Cualquiera que sea el caso, la conciencia simplemente tiene que estar alerta. Esa vigi­lancia, esa conciencia, es la meditación.

Así que en meditación no es posible ninguna diferencia entre el hombre y la mujer. Light on the Path, cap. 35


¿Puedes hablar de la meditación como proceso de «limpieza»?

La meditación es un proceso de librarse de todo el pasado, de librarse de todas las enfermedades, de librarse de todo el pus que se ha acumulado en ti.

Es doloroso, pero es una limpieza, y no hay otra manera de limpiarte. Walking in Zen, Sitting in Zen, cap. 14.

Todas las meditaciones no son más que estratagemas para pu­rificar tu ser interno. Toda la ciencia de la religión tiende hacia un objetivo: cómo purificar el ser interno del hombre, cómo soltar el pasado, la carga, lo muerto, lo embotado, cómo volver al hombre más sensible. Cuanto más profunda sea la sensibilidad, más pro­fundamente.entramos en la existencia. Y Dios es el centro mismo de la existencia. A no ser que entremos en nuestro propio centro

no existe ninguna posibilidad de entrar en contacto con la fuente de toda la vida . Let Go!, cap. 6

Lo primero que se necesita es una catarsis. La catarsis saca todo lo malo que hay dentro de ti, todo lo reprimido. Expulsas to­das tus represiones, las liberas. Pero hay que añadir muchas cosas nuevas a los métodos tradicionales, como el hatha yoga -¡han pa­sado dos mil años desde que se creó!-, y esta catarsis, en mi opi­nión, es lo más importante que hay que añadir. Para Occidente, hay que crear muchas cosas nuevas, hay que concebir y probar muchas cosas nuevas. Yo mismo estoy probando muchas cosas. The Etemal Quest, cap. 4.

¿Por qué haces hincapié en las meditaciones caóticas en vez de en las sistemáticas?

Utilizo métodos caóticos en vez de sistemáticos porque un mé­todo caótico es muy útil para derribar el centro del cerebro. El cen­tro no se puede derribar mediante ningún método sistemático por­que la sistematización es trabajo del cerebro. Mediante un método sistemático, el cerebro se fortalecerá; se le dará más energía.

Mediante los métodos caóticos, el cerebro se anula. No tiene nada que hacer. El método es tan caótico que automáticamente el centro se va del cerebro al corazón. Si practicas mi método de me­ditación dinámica vigorosamente, sin sistema, caóticamente, tu centro se va al corazón. Entonces hay una catarsis.

Se necesita una catarsis porque tu corazón está muy reprimi­do debido a tu cerebro. Tu cerebro se ha apoderado tanto de tu ser que te domina. No hay sitio para el corazón, así que los anhelos del corazón se reprimen. Nunca te has reído totalmente, nunca has vi­vido totalmente, nunca has hecho nada totalmente. El cerebro siempre entra para sistematizar, para hacer que todo sea matemá­tico, y se reprime el corazón.

Así que, lo primero, se necesita un método caótico para empu­jar al centro de conciencia desde el cerebro al corazón. Luego se necesita la catarsis para desahogar el corazón, para expulsar las re­presiones, para abrir el corazón. Si el corazón se ha vuelto ligero y abierto, entonces se empuja el centro de conciencia aún más hacia abajo; llega al ombligo. El ombligo es la fuente de vitalidad, la se­milla de la que sale todo lo demás: el cuerpo y la mente y todo.

Utilizo este método caótico con mucha consideración. La me­todología sistemática no servirá ahora, porque el cerebro la usará como su propio instrumento. Y tampoco el simple canto de bha-jans- Bhajans: canciones devocionales hindúes. (N. del T.)- servirá ahora, porque el corazón está tan cargado de repre­siones que no puede florecer en un canto auténtico. El canto sólo puede ser un escape ahora; la oración sólo puede ser un escape. El corazón no puede florecer en oración porque está agobiado de re­presiones. No he visto ni una sola persona que pueda entrar pro­fundamente en oración auténtica. La oración es imposible porque el amor mismo se ha vuelto imposible.

Hay que empujar a la conciencia hasta la fuente, hasta las raí­ces. Sólo entonces hay una posibilidad de transformación. Así que utilizo métodos caóticos para empujar la conciencia desde el cere­bro hacia abajo.

Cuando estás en un caos, el cerebro deja de funcionar. Por ejemplo, si estás conduciendo un coche y de repente alguien corre delante del coche, reaccionas tan súbitamente que no puede ser obra del cerebro. El cerebro necesita tiempo. Piensa en lo que ha­cer y en lo que no hacer. Así que siempre que hay la posibilidad de un accidente y frenas, sientes algo cerca del ombligo, como si fue­ra tu estómago el que reacciona. Tu conciencia va al ombligo a cau­sa del accidente. Si el accidente se pudiera calcular de antemano, el cerebro sería capaz de afrontarlo; pero cuando estás en un acci­dente, sucede algo desconocido. Y te das cuenta de que tu concien­cia se ha ido al ombligo.

Si preguntas a un monje zen: «¿Desde dónde piensas?», él pone la mano en el vientre. Cuando los occidentales entraron en con­tacto con los monjes japoneses por vez primera, no podían enten­derlo. «¡Qué tontería! ¿Cómo vas a pensar desde el vientre?» Pero la respuesta zen es significativa. La conciencia puede usar cual­quier centro del cuerpo, y el centro que está más cerca de la fuen­te original es el ombligo. El cerebro es el más lejano de la fuente original, de forma que si la energía vital va hacia fuera, el centro de conciencia será el cerebro. Y si la energía vital va hacia dentro, al final el ombligo será el centro.

Se necesitan métodos caóticos para empujar la conciencia a sus raíces, porque la transformación sólo es posible desde las raí­ces. De otra forma, seguirás verbalizando y no habrá transforma­ción. No es suficiente saber lo que está bien. Tienes que transfor­mar las raíces; si no, no cambiarás...

Tal como yo veo la situación, el hombre moderno ha cambiado tanto que necesita nuevos métodos, nuevas técnicas. Los métodos caóticos ayudarán a la mente moderna, porque ella misma es caó­tica. Este caos, esta rebeldía del hombre moderno es, en realidad, una rebelión de otras cosas: del cuerpo en contra de la mente y en contra de sus represiones. Si hablamos en términos yóguicos, po­demos decir que es la rebelión del centro del corazón y del centro del ombligo contra el cerebro.

Estos centros están contra el cerebro porque éste ha mono­polizado todo el territorio del alma humana. Esto ya no se puede tolerar más. Por eso las universidades se han vuelto centros de rebelión. No es accidental. Si consideramos toda la sociedad como un cuerpo orgánico, entonces la universidad es la cabeza, el cerebro.

A causa de la rebeldía de la mente moderna, tiende a ser indul­gente con los métodos informales y caóticos. La meditación diná­mica ayudará a sacar del cerebro el centro de conciencia. Y enton­ces quien la utilice no será rebelde, porque la causa de la rebelión se satisfará. Estará tranquilo.

Así que, para mí, la meditación no es sólo una salvación para el individuo, una transformación del individuo; también puede pro-

porcionar el trabajo preparatorio para la transformación de toda la sociedad, del ser humano como tal. El hombre, o tendrá que suici­darse o tendrá que transformar su energía. The Psychology ofthe Esoteric, cap. 4.


He oído hablar de la meditación como una ciencia y, a veces, como un arte. ¿Cómo la ves tú?

La meditación es cogerle el tranquillo. No es una ciencia, no es un arte, no es una destreza; es cogerle el tranquillo. Todo lo que se necesita es cogerle el tranquillo a entrar en un silencio espontá­neo. El silencio se puede cultivar, pero un silencio cultivado no es un silencio verdadero; es tan sólo reprimir tus pensamientos, tu agitación, y sentarte sobre ellos. Pero el volcán sigue ahí y de al­guna forma te las estás arreglando para mantenerlo bajo control. Ese silencio no es muy profundo; no puede serlo. Eso es lo que mu­cha gente sigue haciendo y lo llama meditación, oración: simple­mente reprimen su proceso de pensamientos y los pensamientos continúan por debajo; simplemente se vuelven subterráneos, eso es todo. Desaparecen de la superficie y empiezan a moverse por de­bajo, pero siguen ahí. Sólo un momento de despiste y volverán a salir. Toma demasiada energía reprimirlos, y es inútil.

La verdadera meditación consiste en cogerle el tranquillo, no es un arte, el tranquillo de entrar en un silencio espontáneo. Lo que quiero decir exactamente es: si observas, veinticuatro horas al día, todos los días, encontrarás algunos momentos en los que en­tras automáticamente en silencio. Llegan por sí mismos; es sólo que no los hemos observado. Así que lo primero de lo que hay que darse cuenta es de cuándo llegan estos momentos... y cuando lle­guen, simplemente deja todo lo que estés haciendo. Siéntate en si­lencio, fluye con el momento. Ha llegado naturalmente, no lo has forzado, así que no se trata de una represión; simplemente estás permitiéndole que te posea. Y llegan..., son naturales; siempre se

abren algunas ventanas por sí mismas, pero estamos tan ocupados que nunca vemos que se ha abierto una ventana y que está entran­do la brisa y que ha entrado el Sol; estamos tan ocupados con nues­tro trabajo.

No se puede forzar que estas aberturas sucedan en un período determinado, pero la gente trata de hacer meditación en un perío­do determinado, y a veces, muy raramente, hay una coincidencia; si no, nunca sucede. Conviertes tu meditación en un ritual.

Así que observa... por la mañana temprano, cuando aún estés fresco después de un largo y profundo sueño y el mundo esté des­pertándose y los pájaros hayan empezado a cantar y esté saliendo el Sol... si sientes que te rodea un momento, que crece un espacio en ti, entra en él. Siéntate en silencio bajo un árbol, a la orilla del río, o en tu habitación, y simplemente sé... nada que hacer. Celebra ese espacio, y no trates de prolongarlo. Cuando desaparezca, levántate; olvídalo. Tienes que hacer muchas otras cosas. Y no lo añores, ven­drá de nuevo por sí mismo; siempre llega sin invitación. Es muy tí­mido: si lo invitas, nunca viene; si lo persigues, desaparece.

Es muy delicado y muy tímido; es muy femenino, ese espacio llamado meditación, pero viene. Si puedes esperar pacientemente, viene, y muchas veces al día.

A veces, por la noche, cuando todo se ha vuelto silencioso, de pronto está ahí; entonces sumérgete en él. Y a veces sucede inclu­so en el mercado, cuando hay ruido por todas partes. Está ahí y te sientes transportado. Entonces hay un silencio divino. No ha sido creado por ti, sino que es un regalo de Dios, prasad; es la gracia.

Y una vez que le hayas cogido el tranquillo, vendrá más y más. Entonces empiezas a entrar en una especie de armonía con él. Co­mienza una historia de amor entre tú y ese espacio llamado silen­cio, serenidad, tranquilidad, quietud. Y el lazo se hace más y más profundo. Por último, definitivamente, siempre está ahí. Siempre puedes cerrar los ojos un momento y mirarlo; está ahí. Casi pue­des tocarlo, se vuelve tangible. Pero es cogerle el tranquillo, no es un arte. No puedes aprenderlo... tienes que embeberte en él. The Tongue-Tip Tosté ofTao, cap. 17.

¿Cuál es la forma correcta de meditar?

Me estás preguntando por la meditación correcta. La tarea pri­mera y más primaria es limpiar tu ser interior de todos los pen­samientos. No se trata de elegir quedarse con los pensamientos buenos y expulsar los malos. Para un meditador, todos los pensa­mientos son simplemente basura; no es cuestión de buenos y ma­los. Todos ellos ocupan el espacio dentro de ti, y a causa de esta ocupación, tu ser interno no puede estar completamente en silen­cio. Así que los buenos pensamientos son tan malos como los ma­los; no hagas ninguna distinción entre ellos. ¡Tira la casa por la ventana!

La meditación necesita absoluta quietud, un silencio tan pro­fundo que nada se agite en tu interior. Una vez que comprendes exactamente lo que significa la meditación, no es difícil alcanzarla. Es nuestro derecho de nacimiento; somos perfectamente capaces de tenerla. Pero no puedes tener las dos: la mente y la meditación.

La mente es un trastorno. La mente no es otra cosa que una lo­cura normal.
Tienes que ir más allá de la mente, a un espacio en el que nun­ca ha entrado un pensamiento, en el que no funciona la imagina­ción, en el que no surge ningún sueño, en el que simplemente eres nadie.
Es más una comprensión que una disciplina. No es que tengas que hacer mucho; por el contrario, no tienes que hacer nada ex­cepto comprender claramente qué es la meditación. Esa compren­sión misma detendrá el funcionamiento de la mente. Esa com­prensión es casi como un señor ante el que los criados dejan de discutir entre sí, o incluso de hablar entre sí; de pronto entra el se­ñor en casa y hay silencio. Todos los criados empiezan a estar ocu­pados, al menos a mostrar que están ocupados. Justo un momento antes, estaban todos riñendo y peleándose y discutiendo, y nadie hacía nada.
Comprender lo que es la meditación es invitar a que entre el señor. La mente es una criada. En cuanto entra el señor con todo su silencio, con toda su alegría, de pronto la mente entra en un si­lencio absoluto.
Una vez que has alcanzado un espacio meditativo, la ilumina­ción es sólo cuestión de tiempo. No puedes forzarla. Sólo tienes que ser una espera, una intensa espera, con gran anhelo, casi como una sed, un hambre, no una palabra...
En la meditación, el anhelo se vuelve una sed de iluminación y una paciente espera, porque es un fenómeno tan grande y tú eres tan diminuto... Tus manos no pueden alcanzarla; no está a tu al­cance. Vendrá y te desbordará, pero no puedes hacer nada para traerla a ti. Eres demasiado pequeño, tus energías son demasiado pequeñas. Pero cuando estás esperando realmente con paciencia y anhelo y pasión, viene. En el momento apropiado, viene. Siempre ha venido.  TheNewDawn, cap. 16.

viernes, 3 de mayo de 2013

¿Cómo encontrar el bienestar?


El cuerpo por Osho

Lo primero es el cuerpo. El cuerpo es tu base, tu suelo, es don­de te asientas. Hacer que te vuelvas enemigo del cuerpo es des­truirte, es volverte esquizofrénico, es hacerte desdichado, es crear el infierno. Eres el cuerpo. Por supuesto, eres más que el cuerpo, pero ese «más» vendrá después. Primero eres el cuerpo.

El cuerpo es tu verdad básica, así que nunca estés en contra del cuerpo. Cuando estás contra el cuerpo, estás contra Dios. Cuando eres irrespetuoso con el cuerpo, estás perdiendo el contacto con la realidad, porque tu cuerpo es tu contacto. Tu cuerpo es tu puente. Tu cuerpo es tu templo.

El tantra enseña a reverenciar el cuerpo, a amar y respetar el cuerpo, a tener gratitud por el cuerpo. El cuerpo es maravilloso. Es el mayor de los misterios.

Pero te han enseñado a estar contra el cuerpo. Así que a veces te quedas muy perplejo ante un árbol, ante un árbol verde, a veces te quedas perplejo ante la Luna y el Sol, a veces te quedas perplejo ante una flor, pero nunca te quedas perplejo ante tu propio cuerpo. Y tu cuerpo es el fenómeno más complejo de la existencia. Ninguna flor, ningún árbol tiene un cuerpo tan bello como tú. Ninguna Luna, ningún Sol, ninguna estrella tiene un mecanismo tan evo­lucionado como el tuyo.

Pero te han enseñado a apreciar la flor, que es una cosa simple. Te han enseñado a apreciar un árbol, que es una cosa simple. Te han enseñado a apreciar las piedras, las rocas, las montañas, los ríos, pero nunca te han enseñado a respetar tu propio cuerpo, nun­ca a asombrarte ante él. Sí, está muy cerca, y es muy fácil olvidar­se de él. Es muy obvio, así que es fácil descuidarlo. Pero es el fenó­meno más bello.

Si miras una flor, la gente dirá: «¡Qué sentido estético!» Y si miras el rostro de una mujer guapa o de un hombre guapo, la gen­te dirá: «Eso es lujuria.» Si te acercas a un árbol y te quedas ahí, y miras aturdido la flor -con los ojos muy abiertos, con los sentidos completamente abiertos para permitir que la belleza de la flor en­tre en ti-, la gente pensará que eres poeta, o pintor, o místico. Pero si te acercas a una mujer o a un hombre y te quedas ahí con gran reverencia y respeto, y miras a la mujer con los ojos muy abiertos y los sentidos bebiendo la belleza de la mujer, la policía te deten­drá. Nadie dirá que eres un místico, un poeta, nadie apreciará lo que estás haciendo. Algo ha ido mal.

Si te acercas a un extraño en la calle y le dices: «¡Qué ojos más bonitos tienes!», te sentirás avergonzado, él se sentirá avergonza­do. No será capaz de decirte «gracias». De hecho, se sentirá ofen­dido. Se sentirá ofendido, porque ¿quién eres tú para meterte en su vida privada? ¿Cómo te atreves? Si vas y tocas al árbol, el árbol se siente feliz. Pero si vas y tocas a un hombre, se sentirá ofendido. ¿Qué es lo que ha ido mal? Algo ha sido dañado tremenda y muy profundamente.

El tantra te enseña a recuperar el respeto al cuerpo, el amor al cuerpo. El tantra te enseña a considerar el cuerpo como la creación más grande de Dios. El tantra es la religión del cuerpo. Por su­puesto, se eleva más, pero nunca deja el cuerpo; se asienta en él. Es la única religión que está realmente asentada en la Tierra; tiene raíces. Otras religiones son árboles desarraigados, muertos, apaga­dos, moribundos; no corre el jugo por ellos. El tantra es realmen­te jugoso, lleno de vida.

El tantra confía en tu cuerpo. El tantra confía en tus sentidos. El tantra confía en tu energía. El tantra confía en ti, en tu totali­dad. El tantra no niega nada, sino que lo transforma todo.

¿Cómo llegar a esta visión tántrica? Este es el mapa para llevarte a la acción, y para llevarte dentro de ti, y para llevarte más allá.

Lo primero que hay que aprender es a respetar el cuerpo, a ol­vidar todas las tonterías que te han enseñado sobre el cuerpo. De otra forma nunca entrarás en la acción, y nunca entrarás en ti, y nunca entrarás más allá. Empieza por el principio. El cuerpo es tu principio.

Hay que purificar el cuerpo de muchas represiones. Es necesa­ria una gran catarsis para el cuerpo. El cuerpo se ha envenenado porque has estado contra él; lo has reprimido de muchas formas. Tu cuerpo está existiendo al mínimo nivel, por eso eres tan desdi­chado. El tantra dice que la dicha sólo es posible cuando existes al máximo nivel, nunca antes. La dicha sólo es posible cuando vives intensamente. ¿Cómo vas a vivir intensamente si estás en contra del cuerpo?

Estás siempre tibio. El fuego se ha enfriado. A lo largo de los siglos han destruido el fuego. Hay que reavivar el fuego. El tantra dice: primero purifica el cuerpo, purifícalo de todas las represiones. Deja que fluya la energía del cuerpo, elimina todo lo que lo blo­quea.

Es muy difícil encontrar una persona que no tenga la energía bloqueada, es muy difícil encontrar una persona cuyo cuerpo no esté tenso. Afloja esa tensión, esa tensión está bloqueando tu ener­gía. No puede fluir con esa tensión.

¿Por qué todo el mundo está tan tenso? ¿Por qué no puedes re­lajarte? ¿Has visto un gato durmiendo, echando una siesta por la tarde? Qué sencillamente y con cuánta belleza se relaja el gato. ¿No te puedes relajar de la misma manera? Das vueltas y más vueltas en la cama, no puedes relajarte. Y la belleza de la relajación del gato es que se relaja completamente y, sin embargo, está perfectamen­te alerta. Cualquier ligero movimiento en la habitación, y abrirá los ojos, saltará y estará listo. No es que simplemente duerma. La manera de dormir del gato es algo que se debe aprender, el hom­bre lo ha olvidado.

El tantra dice: aprende de los gatos, cómo duermen, cómo se relajan, cómo viven sin tensiones. Y todo el mundo animal vive de esa manera, sin tensiones. El hombre tiene que aprenderlo, porque el hombre ha sido condicionado erróneamente. El hombre ha sido programado erróneamente.

Desde la misma infancia te han programado para estar tenso. No respiras, por miedo. Por miedo a la sexualidad la gente no res­pira, porque cuando respiras profundamente, tu respiración va exactamente al centro sexual y lo activa, lo masajea desde dentro, lo excita. Como te han enseñado que el sexo es peligroso, todo niño empieza a respirar de manera superficial, colgado sólo en el pecho. Nunca va más allá del pecho, porque si va más allá, de pronto hay excitación: se excita la sexualidad y surge el miedo. En cuanto res­piras profundamente, se libera energía sexual.

La energía sexual tiene que ser liberada. Tiene que fluir por todo tu ser. Entonces tu cuerpo se volverá orgásmico. Pero te da miedo respirar, tanto miedo que casi la mitad de tus pulmones está llena de dióxido de carbono... Hay seis mil hendiduras en los pul­mones y normalmente tres mil de ellas nunca se limpian; perma­necen siempre llenas de dióxido de carbono. Por eso estás tan apa­gado, por eso no pareces alerta, por eso es difícil la conciencia. No es por accidente que tanto el yoga como el tantra enseñan a respi­rar profundamente, pranayama, para descargar a tus pulmones del dióxido de carbono. El dióxido de carbono no es para ti, hay que eli­minarlo continuamente. Tienes que respirar aire nuevo, fresco, tie­nes que respirar más oxígeno. El oxígeno creará tu fuego interno, el oxígeno te pondrá en llamas. Pero el oxígeno inflamará también tu sexualidad. Así que sólo el tantra puede permitirte la respiración realmente profunda; ni siquiera el yoga te puede permitir la respi­ración realmente profunda...

Sólo el tantra te permite el ser total y el flujo total. El tantra te da una libertad incondicional, no importa quién seas ni qué puedas ser. El tantra no te pone límites; no te define, simplemente te da una libertad total. El razonamiento es que cuando eres totalmente libre, las posibilidades son enormes.

Esto es lo que he observado: que la gente sexualmente repri­mida pierde su inteligencia. Sólo las personas muy, muy vivas se­xualmente son inteligentes. Así que la idea de que el sexo es pecado debe haber dañado la inteligencia, debe de haberla dañado mu­chísimo. Cuando realmente estés fluyendo, y tu sexualidad no ten­ga ninguna lucha ni conflicto contigo, cuando cooperes con ella, tu mente funcionará a su nivel óptimo. Serás inteligente, estarás alerta, vivo.

Hay que hacerse amigo del cuerpo, dice el tantra.

¿Tocas tu cuerpo alguna vez? ¿Sientes tu cuerpo alguna vez, o es como si estuvieras encerrado en algo muerto? Eso es lo que está sucediendo. La gente está casi paralizada; llevan el cuerpo como un cofre. Es pesado, estorba, no te ayuda a comunicarte con la reali­dad. Si dejas que la energía del cuerpo fluya desde los dedos de los pies a la cabeza, si das libertad total a su energía -la bioenergía-serás un río, y no sentirás el cuerpo en absoluto. Te sentirás casi como si no tuvieras cuerpo. Si no luchas con el cuerpo, no lo sien­tes. Si luchas con el cuerpo, el cuerpo se vuelve una carga. Y si lle­vas el cuerpo como una carga nunca puedes llegar a Dios.

El cuerpo tiene que volverse ingrávido, para que casi empieces a caminar por encima de la Tierra: esta es la manera tántrica de ca­minar. Eres tan ingrávido que no hay gravitación, simplemente vuelas. Pero eso surge de una gran aceptación.

Te va a resultar difícil aceptar tu cuerpo. Lo condenas, estás siempre encontrándole defectos. Nunca lo aprecias, nunca lo amas, y luego quieres un milagro: que llegue alguien y ame tu cuerpo. Si tú mismo no puedes amarlo, nadie lo amará, porque tu vibración ahuyentará a la gente.

Te enamoras de una persona que se ama a sí misma, nunca es de otra forma. El amor tiene que dirigirse primero a uno mismo, sólo desde este centro pueden surgir otros tipos de amor. No amas tu cuerpo. Lo ocultas de mil y una maneras. Ocultas el olor de tu cuerpo, ocultas tu cuerpo con ropa, ocultas tu cuerpo con adornos. Tratas de crear una belleza que sientes continuamente que no tie­nes, y en ese esfuerzo mismo te vuelves artificial.

Piensa en una mujer con los labios pintados... es pura fealdad. Los labios deberían ser rojos por vitalidad, no por pintarlos. Debe­rían estar vivos por amor, deberían estar vivos porque tú estás viva. Pero, por pintarte los labios... crees que te estás embelleciendo.

Sólo las personas que están muy conscientes de su fealdad van a los salones de belleza; si no, no es necesario. ¿Has encontrado alguna vez un pájaro que sea feo? ¿Has encontrado alguna vez un ciervo que sea feo? Nunca sucede. Ellos no van a ningún salón de belleza y no consultan a ningún experto. Simplemente se aceptan a sí mis­mos y son bellos en su aceptación. El hecho mismo de aceptarse los llena de belleza.

En cuanto te aceptas a ti mismo eres bello. Cuando estás en­cantado con tu propio cuerpo, encantas también a los demás. Mu­cha gente se enamorará de ti, porque tú mismo te amas. Ahora es­tás enfadado contigo mismo. Sabes que eres feo, sabes que eres repulsivo, horrible. Esta idea ahuyentará a la gente, esta idea no les ayudará a enamorarse de ti; los mantendrá apartados. Incluso si se acercan a ti, en cuanto sientan tu vibración, se alejarán.

No es necesario perseguir a nadie. La persecución surge sólo porque no nos hemos amado a nosotros mismos. De otra formadla gente viene. Les resulta casi imposible no amarte si tú te amas a ti mismo.

¿Por qué vino tanta gente a Buda, y por qué vino tanta gente a Jesús? Ellos se amaban a sí mismos. Se amaban tanto y estaban tan encantados con su ser que es natural que cualquiera que pasaba se sintiera atraído por ellos. Atraían como un imán. Estaban tan en­cantados con su propio ser... ¿cómo vas a eludir ese encanto? Sim­plemente estar allí era una dicha tan grande...

El tantra te enseña lo primero: sé amoroso con tu cuerpo, haz­te amigo de tu cuerpo, honra tu cuerpo, respeta tu cuerpo, cuida tu cuerpo, es el regalo de Dios. Trátalo bien, y te revelará grandes misterios. Todo tu crecimiento depende de cómo te relaciones con tu cuerpo.

Y luego, lo segundo de lo que habla el tantra es de los sentidos. De nuevo, las religiones están contra los sentidos. Tratan de em­botar los sentidos y la sensibilidad. Y los sentidos son tus puertas de la percepción, los sentidos son las ventanas a la realidad. ¿Qué es tu ojo? ¿Qué son tus oídos? ¿Qué es tu nariz? Ventanas a la rea­lidad, ventanas a Dios. Si ves correctamente, verás a Dios en todas partes. Así que no hay que tener los ojos cerrados, hay que abrir los ojos correctamente. No hay que destruir los ojos. No hay que des­truir los oídos porque todos estos sonidos son divinos.

Estos pájaros están cantando mantras. Estos árboles están dando sermones en silencio. Todos estos sonidos son Suyos, y to­das las formas son Suyas. Así que si no tienes sensibilidad, ¿cómo vas a conocer a Dios? Y tienes que ir a la iglesia, al templo para en­contrarlo... y Él está en todas partes. ¿Vas a un templo hecho por el hombre, a una iglesia hecha por el hombre, a encontrar a Dios? El hombre parece ser tan estúpido. Dios está en todas partes, vivito y coleando por todas partes. Pero para eso necesitas sentidos limpios, sentidos purificados.

Así que el tantra enseña que los sentidos son las puertas de la percepción. Se han embotado. Tienes que librarte de ese embota­miento, hay que limpiar tus sentidos. Tus sentidos son como un es­pejo que se ha embotado porque ha almacenado mucho polvo. Hay que limpiar el polvo.

Observa cómo el tantra trata todo. Otros dicen: ¡Embota tus sentidos, mata tu gusto! Y el Tantra dice: Saborea a Dios en todos los gustos. Otros dicen: Mata tu capacidad de tocar. Y el tantra dice: fluye totalmente en tu tacto, porque todo lo que tocas es divino. Es una inversión total de lo que llamáis religiones. Es una revolución radical, desde las mismas raíces.

Toca, huele, saborea, ve, oye tan totalmente como puedas. Ten­drás que aprender ese lenguaje, porque la sociedad te ha engaña­do; te ha hecho olvidar.

Cada niño nace con sentidos preciosos. Observa a un niño. Cuando mira algo, está completamente absorto. Cuando está ju­gando con sus juguetes, está totalmente absorto. Cuando mira, es sólo los ojos. Mira los ojos de un niño. Cuando oye, es sólo los oí­dos. Cuando come algo, está sólo en la lengua. Es sólo el gusto. Ob­serva a un niño comiendo una manzana. ¡Con qué entusiasmo! ¡Con cuánta energía! ¡Con qué deleite! Observa a un niño corrien­do tras una mariposa en el jardín... tan absorto que incluso si Dios estuviera a su alcance, no iría hacia allí. Un estado tan tremendo, meditativo, y sin esfuerzo. Observa a un niño cogiendo conchas en la playa como si estuviera cogiendo diamantes. Todo es precioso cuando los sentidos están vivos. Todo está claro cuando los senti­dos están vivos.

Más adelante, el mismo niño mirará la realidad como si estu­viera oculta tras un cristal oscuro. Se ha acumulado mucho humo y polvo en el cristal, y estás oculto tras él y mirando. Por eso, todo parece apagado y muerto. Miras el árbol, y el árbol parece insulso porque tus ojos están embotados. Oyes una canción, pero no tiene ningún atractivo porque tus oídos están embotados. Puedes oír a un Buda y no serás capaz de apreciarlo, porque tu inteligencia está embotada.

Recupera tu lenguaje perdido. Siempre que tengas tiempo, da más atención a tus sentidos. Al comer, no sólo comas. Trata de aprender de nuevo el lenguaje olvidado del gusto. Toca el pan, sien­te su textura. Pálpalo con los ojos abiertos, pálpalo con los ojos ce­rrados. Cuando mastiques, mastica, estás masticando a Dios. ¡Re­cuérdalo! Será irrespetuoso no masticar bien, no saborear bien. Haz que sea una oración, y darás comienzo al surgimiento de una nue­va conciencia en ti. Aprenderás el camino de la alquimia tántrica.

Toca más a la gente. Nos hemos vuelto muy susceptibles en lo referente a tocar. Si alguien te está hablando y se acerca demasia­do, empiezas a echarte hacia atrás. Protegemos nuestro territorio. No tocamos y no dejamos que los demás nos toquen. No damos la mano, no abrazamos. No disfrutamos el ser de los demás.

Acércate al árbol, tócalo. Toca la roca. Vete al río, deja que flu­ya por tus manos. ¡Siéntelo! Nada, y siente el agua de nuevo, como la siente el pez. No pierdas ninguna oportunidad de revivir tus sen­tidos. Y hay mil y una oportunidades durante todo el día. No es ne­cesario tener algo de tiempo aparte para ello. El día entero es un adiestramiento de la sensibilidad. Usa todas las oportunidades. Bajo la ducha, usa la oportunidad, siente el contacto del agua que cae sobre ti. Túmbate en el suelo, desnudo, siente la tierra. Túm­bate en la playa, siente la arena. Escucha los sonidos de la arena, escucha los sonidos del mar. Utiliza cualquier oportunidad, sólo así serás capaz de aprender de nuevo el lenguaje de los sentidos. Y el tantra sólo se puede comprender cuando tu cuerpo está vivo y tus sentidos sienten.

Libera tus sentidos de viejos hábitos. Los hábitos son una de las causas primordiales del embotamiento. Descubre nuevas maneras de hacer las cosas. Inventa nuevas maneras de amar. La gente tie­ne mucho miedo. La gente tiene hábitos fijos. Incluso cuando ha­cen el amor, lo hacen siempre en la misma posición, la «postura del misionero». Descubre nuevas maneras de sentir.

Cada experiencia tiene que ser creada con gran sensibilidad. Cuando hagas el amor a una mujer o a un hombre, haz que sea una gran celebración. Y que tenga cada vez alguna creatividad nueva. Algunas veces, baila antes de hacer el amor. A veces, reza antes de hacer el amor. A veces, corre por el bosque, y luego haz el amor. A veces, nada y luego haz el amor. Así, cada experiencia del amor creará más y más sensibilidad en ti, y el amor nunca se volverá mo­nótono y aburrido.

Descubre nuevas maneras de explorar al otro. No te estanques en rutinas. Todas las rutinas son contrarias a la vida. Las rutinas están al servicio de la muerte. Y siempre puedes inventar, no hay límites para la invención. A veces un pequeño cambio te beneficia­rá tremendamente. Siempre comes a la mesa. A veces, vete al cés­ped, siéntate en el césped y come ahí. Y te quedarás muy sorpren­dido, es una experiencia totalmente diferente. El olor de la hierba recién cortada, los pájaros revoloteando a tu alrededor y cantando, y el aire fresco, y los rayos del Sol, y la sensación de la hierba hú­meda debajo. No puede ser la misma experiencia que cuando te sientas en una silla a tu mesa. Es una experiencia totalmente dife­rente.

Prueba a veces comer desnudo, y te sorprenderás. Tan sólo un pequeño cambio -no gran cosa, estás comiendo desnudo-, pero tendrás una experiencia totalmente diferente, porque le has añadi­do algo nuevo. Si comes con cuchara y tenedor, a veces come con las manos, y tendrás una experiencia diferente. Tu tacto aportará una nueva calidez a la comida. Una cuchara es una cosa muerta. Cuando comes con una cuchara o un tenedor, estás muy lejos. Ese mismo miedo a tocar algo, ni siquiera se puede tocar la comida. Te perderás su textura, su tacto, su sensación. La comida tiene tanta sensación como sabor.

Se han hecho muchos experimentos en Occidente en torno al hecho de que cuando disfrutamos de algo, no somos conscientes de muchas cosas que contribuyen a la experiencia. Por ejemplo, cie­rra los ojos y la nariz, y come cebolla. Dile a alguien que te la dé sin decirte qué es, si es una cebolla o una manzana. Te resultará muy difícil distinguir la diferencia si la nariz está totalmente tapa­da y los ojos cerrados, cubiertos. Te resultará imposible decidir si es una cebolla o una manzana, porque el sabor no es sólo el sabor; el 50 por 100 viene de la nariz. Y los ojos contribuyen mucho. No es sólo el gusto; todos los sentidos contribuyen. Cuando comes con las manos, tu tacto contribuye. Tendrá mas sabor. Será más huma­no, más natural.

Descubre nuevas maneras de hacerlo todo.

El tantra dice: Si puedes seguir descubriendo nuevas maneras cada día, tu vida será siempre emocionante, una aventura. Nunca te aburrirás: una persona aburrida es una persona irreligiosa. Siempre tendrás curiosidad por saber, siempre estarás listo para buscar lo desconocido y lo poco corriente. Tus ojos permanecerán despejados y tus sentidos permanecerán despejados, porque cuan­do estás siempre listo para buscar, explorar, descubrir, no puedes embotarte, no puedes volverte estúpido.

Los psicólogos dicen que a los siete años comienza la estu­pidez. Comienza hacia los cuatro años, pero a los siete es ya muy, muy evidente. Los niños empiezan a volverse estúpidos antes de los siete años. De hecho, el niño aprende la mitad de todo lo que va a aprender en su vida antes de cumplir siete años. Si va a lle­gar a los setenta, en los sesenta y tres años que le quedan apren­derá sólo el 50 por 100; la otra mitad ya la ha aprendido. ¿Qué su­cede? Se embota, deja de aprender. Si piensas desde el punto de vista de la inteligencia, hacia los siete años el niño comienza a hacerse viejo. Físicamente envejecerá más tarde -empezará a de­caer a partir de los treinta y cinco-, pero mentalmente ya está decayendo.

Te sorprenderá saber que tu edad mental, la edad mental me­dia, es de doce años. La gente no crece más, se estanca ahí. Por eso ves tanto infantilismo en el mundo. Insultas a alguien de sesenta años y en cuestión de segundos es un niño de doce años. Y se com­porta de tal manera que te resulta difícil creer que semejante per­sona adulta pueda ser tan infantil.

La gente siempre está lista para retroceder. Su edad mental es muy superficial, siempre a punto de surgir. Rasca un poco, y sale su edad mental. Su edad física no tiene mucha importancia. La gente muere infantil; nunca crece.

El tantra dice: Aprende nuevas maneras de hacer las cosas, y li­bérate de los hábitos todo lo que puedas. Y dice también: No imi­tes; si no, tus sentidos se embotarán. No imites. Descubre formas de hacer las cosas a tu manera. Pon tu firma en todo lo que hagas.

He oído que:

Mulla Nasrudin tiene un loro muy salido. El loro estaba di­ciendo obscenidades continuamente, sobre todo cuando había visi­ta, y Mulla estaba muy preocupado. Se estaba volviendo horrible. Finalmente, alguien sugirió que lo llevase al veterinario.

Y eso es lo que hace. El veterinario examina al loro a fondo y dice: «Bueno, Nasrudin, tienes un loro cachondo. Yo tengo una hembra muy dulce y joven. Por quince rupias tu pájaro puede en­trar en la jaula con el mío.»

El loro de Mulla está escuchando desde la jaula. Y Mulla dice: «Dios, no sé... ¿quince rupias?»

El loro dice: «Venga, venga, Nasrudin, ¡qué demonios!» Por fin el Mulla dice: «De acuerdo», y le da quince rupias al veterinario.

El veterinario coge el pájaro, lo mete en la jaula de la hembra y cierra la cortina. Los dos hombres se sientan a esperar. Hay un momento de silencio, y luego, de pronto: «¡Cua! ¡Cua! ¡Cua!» Hay plumas saliendo por encima de la cortina.

El veterinario dice: «¡Santo cielo!», y corre a abrir la cortina. El pájaro macho tiene a la hembra al fondo de la jaula sujeta con una garra, y con la otra le está arrancado todas las plumas, gritando encantado: «Por quince rupias te quiero desnuda, ¡desnuda!»

Entonces, al ver al veterinario y a su dueño, da un grito de alegría y dice: «¡Eh, Nasrudin! ¿no es así como tú también te lo haces con las mujeres?»

Incluso un loro puede aprender los modos humanos, puede imitar, puede volverse neurótico. Ser imitativo es ser neurótico. La única manera de conservar la cordura en el mundo es ser indivi­dual, auténticamente individual. Ser tu propio ser.

Así que lo primero que dice el tantra es que hay que purificar el cuerpo de represiones.

Segundo, hay que reavivar de nuevo los sentidos.

Siempre que puedas, relájate. Siempre que puedas, deja la men­te de lado. Ahora estás diciendo: «Eso es fácil decirlo, pero ¿cómo de­jar la mente de lado? La mente sigue y sigue.» Hay una manera.

El tantra dice: observa con tres conciencias. Conciencia núme­ro uno: deja que la mente corra, deja que esté llena de pensamien­tos; simplemente observa, sin involucrarte. No es necesario preocu­parse por la mente, sólo observa. Simplemente sé un observador, y poco a poco verás que empiezan a surgir en ti pausas de silencio. En­tonces, la conciencia número dos: cuando te des cuenta de que han empezado a surgir pausas, hazte consciente del observador. Ahora observa al observador y empezarán a surgir nuevas pausas. El obser­vador empezará a desaparecer, igual que los pensamientos. Un día, el pensador también empieza a desaparecer. Entonces surge el verda­dero silencio. Con la tercera conciencia, tanto el objeto como el su­jeto han desaparecido; has entrado en el más allá.

Cuando se consiguen estas tres cosas -el cuerpo purificado de represiones, los sentidos liberados del embotamiento, la mente liberada del pensamiento obsesivo-, surge en ti una visión libre de toda ilusión: esa es la visión tántrica. (Tantric Transformation, cap. 7)




Fuente:Osho, “Libro de la Mujer” capítulo 11; El Cuerpo.


viernes, 5 de abril de 2013

Auto-examen Vital


Cualquier efecto en la salud repercute en todos los ámbitos de la vida y afecta física, mental y socialmente a la persona.

La Organización Mundial de la Salud define a la salud como el mejor estado de bienestar integral, físico, mental y social, que una persona pueda alcanzar y no solamente como la ausencia de enfermedades.

La salud integral es la principal condición del desarrollo humano y lo cierto es que poco nos preocupamos por cuidarla, conservarla y potenciarla. ¿Cuánto tiempo dedicas a la prevención de tu salud?

Se le dice salud integral, porque el estado de bienestar ideal, solamente se logra cuando hay un equilibrio entre los factores físicos-biológicos, emocionales, mentales, espirituales y sociales, que permiten un adecuado crecimiento y desarrollo en todos los ámbitos de la vida.

Del uno al diez: 
¿Qué grado de preocupación y ocupación mantienes respecto a;
-el estado de tu cuerpo físico? (alimentación, ejercicios, descanso
-la armonía entre tus emociones? (que prima en ti; la alegría y el amor o el odio y el remordimiento)
-la claridad de tu mente? (que tipo de pensamientos mantienes y repites diariamente, son positivos)
-el desarrollo de tu espíritu? (cuanto agradeces por lo que tienes, cuanto es el tiempo que dedicas a conectarte con lo que está más allá de ti)

Recuerda que la "salud" permite el desarrollo de las habilidades y capacidades que cada ser humano tiene en potencia, como persona individual y única y a pesar o a favor de las diferencias que existen entre cada ser humano.

La individualidad es uno de los factores que más peso tiene en la salud integral, ya que ninguna persona puede compararse a otra, cada uno ha crecido bajo diferentes circunstancias, ha tenido diferentes oportunidades, sus condiciones físicas son diferentes y sus reacciones físicas y emocionales a los factores ambientales, a los medicamentos y/o a los tratamientos médicos también lo son.

¿Qué es lo que te hace diferente del resto de la humanidad? ¿Quién eres realmente?

Sin embargo, y aunque cada persona, familia, comunidad otorga a la salud un valor diferente, para todos es claro que ella significa estar bien, verse bien, sentirse bien, actuar bien, ser productivos y proactivos y relacionarse adecuadamente con los demás.

¿Qué puedes hacer hoy por ti? 
¿Qué es "eso" que te hace estar bien? ¿Qué llena tu alma y te da alegría? ¿Qué estilo de vida es el que mantiene tu cuerpo saludable? ¿Cuantas relaciones deberías revisar? ¿Cuán feliz eres en lo que haces?

Afortunadamente en estos momentos contamos con mucha información sobre el cuidado de nuestra salud, sin embargo de nada sirve, si no la hacemos propia, es decir, nos empoderamos o apoderamos de ella para hacerla nuestra.
La información nos da el poder de decidir y de actuar, ya que ninguna persona, de ningún medio, raza, edad, situación socioeconómica o religión está exenta de perderla.

¿Qué cambios vas a realizar hoy en tu vida para prevenir y proteger tu Salud?


Fuente: www.esmas.com y Yantra

lunes, 15 de octubre de 2012

La Meditación



La mayoría de nosotros sabemos que la meditación diaria es "buena para ti", pero aparte de calmar tu mente, ¿qué más puede hacer la mediación? Y la respuesta es: Mucho.

De hecho, tu salud física puede verse enormemente beneficiada; ya que puedes utilizar esta técnica como una herramienta para mejorar el bienestar de nuestro cuerpo y mente.

Y, ¿cómo puede hacerlo? Fácil, tomándote un tiempo para conectar contigo mismo. Procura una media hora al día para meditar. Encuentra un lugar cómodo en el que no seas interrumpido; siéntate con la espalda derecha, y realiza 3 respiraciones profundas para aquietar tu cuerpo físico y de igual modo comienza a relajar la mente. Lleva tu atención a la respiración, como entra y como sale el aire de tu cuerpo, despeja tus pensamientos y solo céntrate en las sensaciones de tu cuerpo y tus sentidos. 


La práctica de Meditación cotidiana te ayuda con:

1. un Corazón Feliz:

Se ha demostrado que meditar baja la frecuencia cardíaca, aumenta la tolerancia al ejercicio en pacientes cardíacos, aumenta el flujo de sangre del cuerpo y hasta ayuda a mantener baja la presión arterial.

2. un Soplo de aire fresco:

Meditar diariamente mejora tu relación con los pulmones haciendo que utilicen el oxígeno más eficientemente.

3. el Factor Serotonina:

Aumenta la cantidad de "hormonas de la felicidad" que tu cuerpo produce.
Y esto significa no solo un mejor estado de ánimo sino también un impulso natural para personas que tratan con problemas de bajo nivel de serotonina, como dolores de cabeza, insomnio, depresión y obesidad.

martes, 28 de agosto de 2012

Volver al mundo Interno

Recuerda Alma tu contrato, viniste a evolucionar y hacer evolucionar la conciencia de este planeta.
Es momento para hacer una profunda transformación y dejar de lado todo lo que sientas innecesario en tu vida, obligaciones, acciones vacías de contenido, viejas energías.

Marte ingresa en Escorpio desde el 23 de agosto hasta el 7 de octubre y nos apoya para las más arriesgadas transformaciones que deseemos hacer.
¿Puedes verte haciendo transformaciones en tu vida? Vaciando definitivamente tus armarios y cajones ¿Te animas a abandonar todo lo innecesario para encontrarte a ti mismo?

No busques más información desde la mente, ni quieras saber cómo es la vida allá afuera, ni cuál es la ultima canalización o si habrá o no 3 días de oscuridad o que evento se organizará para diciembre.
Regresa a tu interno y pregúntate, que necesito hoy para abrirme a lo nuevo y conectar las energías de integración y unidad. En tus memorias celulares está todo lo que necesitas saber. Sin embargo antes de acceder a tus registros de memoria cómica, debes atravesar tus inseguridades y miedo, para permitir que la verdadera esencia de tu ser emerja.

El centro corazón toma el comando en esta etapa evolutiva como fuente dadora de toda vida y abundancia de lo que necesitamos. El corazón es la guía, haz lo que sientas.

La nueva realidad requiere integración. Integración de mente y corazón, de deseo y acción hacia un único fin: encontrar el sentido de nuestra propia vida.

Busca la resonancia dentro de ti. Haz silencio, retírate de las obligaciones del mundo externo, desconecta todos los cables y conexiones inalámbricas y comienza por hacer silencio en tu interior para encontrar tu única verdad.

Hay un marcado cambio de orientación de la mente que abandona las líneas de tiempo del pasado e ingresar en las nuevas líneas del tiempo de 5° dimensión. Es como cambiar de canal, haces click y te vas a otra realidad, en vez de películas del pasado enfocas en las nuevas creaciones desde el presente hacia tu futuro luminoso. Todos los seres en conciencia estamos sosteniendo con pensamientos y acciones claras las nuevas formas de vida que queremos tener.

También es importante cuidar nuestra energía personal, nuestra estabilidad física. Los continuos cambios del campo electromagnético de la tierra, nos somete a grandes fluctuaciones energéticas de nuestro propio campo electromagnético. Esto se traduce en inestabilidades emocionales, depresiones o estados de ira sin motivo aparente. Aparecen viejas imágenes del pasado que las tomamos como actuales y nos enganchamos nuevamente en historias emocionales que creíamos resueltas, es así como gastamos un caudal importante de energía emocional en seguir líneas de tiempo que sólo nos llevan al pasado y al estancamiento.

Con Marte en Escorpio se presentan variadas alternativas. Según el grado de conciencia de cada uno, se tomará la parte agresiva y destructiva de Marte o las energías de renovación y renacimiento. Quienes estén en un camino de crecimiento personal comprenderán el valor de hacerse cargo de sus propias emociones y transmutarlas en el fuego interno del corazón. Es un tiempo de cambios internos. Los verdaderos cambios de la humanidad comienzan por transformaciones internas que producen los cambios externos. Así, con Marte en Escorpio tenemos la gran oportunidad de continuar aumentando la masa crítica para el cambio planetario. Lo nuevo surge desde adentro. Marte nos trasmuta para ver la realidad con un corazón nuevo.

Ha comenzado el profundo replanteo de los valores para encontrar el equilibrio entre nosotros, la humanidad y el planeta.

Las poderosas energías de regeneración y liberación estarán actuando en todo lugar donde se necesite la transformación y el renacimiento. Estas energías de transmutación emocional, bien dirigidas, ayudan a tomar decisiones desde el coraje, a arriesgar nuevos caminos, a desprenderse de lo que ya no sirve.

En síntesis: nos preparamos para una renovación definitiva hacia el camino de Ascensión. Estamos en la recta final, no hay tiempo que perder.

Escorpio no presenta caminos fáciles y llanos, todo lo contrario, cada piedra es un desafío, una crisis y una conquista final. Recordemos la significativa frase de este signo: “Guerrero soy y de la lucha salgo victorioso” Escorpio muestra realidades muy profundas que hay que querer ver. Es un campo de batalla para los egos que aún buscan enfrentarse. Es la liberación del alma para acceder a nuevos niveles de evolución. Es la visión certera del espíritu develando las verdades del universo.

En este viaje del alma vamos a salir victoriosos, el universo nos apoya.

 
Fuente: Águila Azúl.
Ana María Frallicciardi. Capilla del Monte. Córdoba. Argentina

viernes, 13 de julio de 2012

Energía Universal y Chakras




LA ERA DEL CHAKRA DEL CORAZÓN
Nuestro cuerpo físico está conectado a tres cuerpos de energía, comúnmente conocidoas como los cuerpos de energía más densa o Cuerpos Inferiores.

Estos cuerpos Inferiores son puentes que nos conectan a los cuerpos Superiores de energía .

Estos cuerpos superiores son inaccesibles a nuestra forma física, aún ella no puede recibir sus energías directamente sin que la dañen .por lo tanto, interactuamos con los Cuerpos Inferiores, que son más accesibles para nosotros, en términos de frecuencia.

La energía cósmica, en forma de luz, fluye hacia éstos cuerpos, a través de canales conocidos como nadis. Cuando esta energía fluye desde los canales de estos cuerpos sutiles, penetran en el cuerpo físico a través pontos, portales o vórtices (remolinos) de energía conocidos como Chakras.

Cuando nuestro cuerpo físico está libre de energías tóxicas y residuos tóxicos físicos, este flujo cósmico de la energía fluye con mayor facilidad dentro y fuera del cuerpo físico.

Al recibir libremente el flujo de la energía cósmica a través de los chakras, tenemos una mayor conciencia del yo, de la vida y de nuestra interconexión con la Vida toda y el Cosmos. También accedemos a una mayor conciencia de la Fuente, o lol Divino.
Este estado del SER se lo llama "Expansión de la Conciencia".

La conciencia es comúnmente entendida como la relación entre la mente y lo que está más allá de lo físico. Sin embargo, es algo más complejo que eso. Estamos descubriendo,aún en medios científicos, que la conciencia en realidad viene del corazón.

La energía cósmica que llega a través del sistema de chakras contiene información… fluye a través del campo de información, o el campo cósmico, y recoge o recibe información a medida que fluye.

Esta información en realidad es transmitida al cuerpo a través del chakra del corazón. Nuestro chakra del corazón es la fuente de entrada de la energía de información. Este chakra posee un sistema de inteligencia - lo que le permite procesar y transmitir la información.

Las tradiciones antiguas se había dado cuenta de que el corazón es el receptor de esta energía …y ese conocimiento es la base de la espiritualidad de los pueblos originarios…es por eso que siempre hemos asociado el corazón con el amor. El Amor es la energía Divina.

El corazón genera la electricidad que transmite la información. El impulso eléctrico permite que ésta información se extienda al resto del cuerpo.

El corazón funciona, como se va descubriendo, con su propia inteligencia innata, cumpliendo una función muy elevada: RECIBIR, CONTENER Y DISTRIBUIR INFORMACIÓN CÓSMICA.
Los impulsos eléctricos producen movimientos en dos campos - el campo físico ,permitiendo el flujo de sangre, y el campo energético pemitiendo el flujo de energía / información.

La sangre fluye al cerebro, para el sistema nervioso central pueda funcionar, mediante el envío de oxígeno. La información fluye a la mente, para que la conciencia se expanda, sea procesada y traducida a algún tipo de código que nuestro cerebro, a su vez convierte en un idioma reconocible, o en expresiones conocidas.

Hay dos sistemas nerviosos paralelos siendo nutridos - el físico y el energético y ambos funcionan interconectados.

Gracias a la traducción del cerebro y el procesamiento de la información recibida de un estado de Conciencia mayor, nuestra conciencia se incorpora a nuestro ser físico. Se convierte en una parte permanente de nuestras ventanas de percepción. He aquí la razón del "cambio" que tenemos que permitir para dejar atrás nuestros antiguos “yo”, que están más unidos al mundo material, que a la energía Cósmica del Corazón.

Así que la conciencia es en realidad un estado del corazón, no la mente. En el corazón se inicia y mantiene la expansión de la conciencia y la mente la convierte en algo traducible en el cerebro, de modo que la podamos reconocer físicamente.

Hemos entrado en la Era de la Chakra del Corazón.

Uno de los cambios más evidentes en las personas que están pasando por los síntomas de la ascensión es su incapacidad para "pensar con claridad".

La cuestión es que ya no es el tiempo en que el individuo procesaba la información que llegaba, estrictamente desde los órganos sensoriales. Eso ocurre cuando actuamos desde el cerebro.
El individuo en proceso de ascensión está ahora procesando información que el Ser recibe a través del corazón y procesa a través de la mente.

El cerebro como procesador de repente se encuentra con que tiene que trabajar con un nuevo procesador, que puede hacer conexiones nuevas, más rápidas y más elevadas…ese cerebro, que era nuestro equipo principal, está conectado ahora a un equipo mayor que recibe oleadas de información a una velocidad increíble. Se ha formado una nueva red.

No vamos a ser capaces de procesar toda la información recibida por el corazón hasta el cerebro haga los ajustes necesarios para trabajar en sincronía con el corazón.

Es una mejora física que está sucediendo ahora mismo. Es por eso que muchos de los síntomas de la ascensión son de naturaleza cerebral.

Vemos también síntomas ascensionales relacionados con el corazón, como irregularidades en los latidos. Eso es todo parte de los ajustes en la configuración de la nueva red corazón / cerebro.

Como seres evolucionados, hemos llegado a un estado en el que ya no podemos seguir pensando con el cerebro, tenemos que "pensar" con nuestros corazones.


Fuente: Tahíta

miércoles, 27 de junio de 2012

APRENDER IDIOMAS DESARROLLA EL CEREBRO

Hace unos años se publico un estudio al que rapidamente accedi en los archivos de la web a cargo de cientificos britanicos donde se describia que el aprendizaje de un segundo idioma ayuda a desarrollar una parte del cerebro encargada de la fluidez verbal. Esto se comprobo despues de los primeros avances a cargo de Ellis, 1996; Gardner,1996; Jensen, 1996: Jonson Laird, 1990; Calvin, 2001 que demostraron que nuestro cerebro está neurológicamente preparado para aprender mediante una determinacion geneticamente preprogramada que incluye la capacidad de aprender los cincuenta y dos sonidos de los lenguajes universales, su entonación y sintaxis. Cuando aprendemos, nos " ponemos al tanto " y / o actualizamos lo que nuestro cerebro ya tiene almacenado (Jensen 1996: 6).
Los niños activan esta capacidad al ser expuestos a su primera lengua y, luego al aprender una segunda en edad temprana, siguen el mismo patrón en lo que se refiere a la adquisición de vocabulario y construcciones complejas. En la primera infancia su necesidad de comunicarse se satisface con la emision de palabras que aunque erradas, transmiten un mensaje.

Por eso, llaman la atencion las investigaciónes realizadas por expertos del University College de Londres (UCL) y publicadas en la revista Nature que indicaron que las personas bilingües poseen "más materia gris" en la parte inferior de la corteza cerebral parietal. El efecto, descubierto a través de complejos escáners de funcionamiento cerebral, es aún más notable cuando el segundo idioma se aprendió antes de los cinco años de edad y que cuanto más tiempo espera la persona para aprender un nuevo idioma, menos modificaciones sufre el cerebro.

La "materia gris" del cerebro está compuesta principalmente por "cabezales" de nervios, que son responsables del procesamiento de información. En cambio, la "materia blanca" está compuesta por finos filamentos o "axones de neuronas", que se ocupan de los procesos de transmisión de información. Los expertos saben desde hace tiempo que el cerebro posee la habilidad de cambiar su estructura como resultado de la estimulación, un efecto también conocido como "plasticidad", Pero aún no queda completamente claro cuán "plástico" puede ser el cerebro.

Sin embargo, la nueva investigación británica demuestra que el aprendizaje de nuevos idiomas puede tener un gran impacto en la estructura cerebral, especialmente en niños pequeños. Los estudios con escáners realizados a la densidad de la "materia gris" cerebral en la parte inferior de la corteza parietal mostraron evidencias de que esa materia era mayor en personas bilingües que en aquellos que sólo hablan un idioma. Los efectos fueron "significativamente mayores" en el hemisferio izquierdo del cerebro, y aun más en las personas bilingües que aprendieron el segundo idioma a temprana edad.

Para los científicos, los efectos del aumento en la densidad de la materia gris podrían surgir de una predisposición genética o por una organización estructural inducida por la experiencia. "Nuestros hallazgos sugieren que la estructura del cerebro humano se alteró por la experiencia de adquirir una segunda lengua", explicó Mechelli a Nature. Además, aclaró que la relación entre la densidad de la materia gris y los resultados de habilidad verbal podría reflejar un "principio estructural-funcional" más general que se extendería aun más allá del lenguaje.

Por otro lado, aprender idiomas es la mejor gimnasia cerebral que existe, ya que no sólo proporciona la capacidad de comunicarse con otros, sino previene demencias seniles como el Alzheimer, aseguró un panel de expertos en Washington.

Durante la reunión anual de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS), los investigadores indicaron que los estudios realizados con individuos en diferentes etapas de aprendizaje, desde los bebes hasta los adultos, han demostrado que las personas bilingües tienen mayores capacidades de concentración y aprendizaje.

"Dicen que los niños que tienen dos idiomas parece que lo tienen más confuso pero eso no es así, ya que desde muy pequeños aprenden a separar los idiomas y evitan las interferencias", señaló la doctora María Teresa Bajo, del departamento de psicología experimental de la Universidad de Granada.

Los idiomas tienen estructuras diferentes y requieren estructuras cognitivas diferentes, aseguró, pero está demostrado que los niños que aprenden dos idiomas, ya sea castellano y catalán, que tienen una raíz común, o sean dos idiomas totalmente diferentes, inglés y francés, tienen la memoria activa en todo momento. Esto beneficia a la capacidad de concentración a la hora de realizar una tarea cuando hay otros que interfiere la atención, y ayuda a desarrollar más algunas partes del cerebro.

Según explicó, los niños bilingües son capaces de cambiar de un idioma a otro sin dificultad y a diferencia de quien aprende un idioma de adulto, que tiene que dejar de pensar en uno para centrarse en el otro, ellos mantienen abiertos los dos canales. Alternar entre las lenguas permite a las personas bilingües ejercer sus mentes de manera más eficaz que las personas que hablan un solo idioma, aseguró. "Los niños bilingües son capaces de alguna manera de negociar entre la competencia de las lenguas, lo que incrementa sus habilidades cognitivas y les hace más capaces a la hora de realizar varias tareas a la vez", señaló.

Pero no sólo ser bilingüe, sino también aprender un idioma de adulto puede ayudar a retrasar los efectos del envejecimiento, según explicó la doctora Ellen Bialystok, profesora de Psicología de la Universidad de York en Toronto (Canadá).

Bialystok mostró los resultados de un estudio realizado con 450 pacientes con Alzhemier. La mitad había hablado dos lenguas la mayor parte de su vida y el resto sólo una y encontró que, a las personas que hablaban más de un idioma empezaron a mostrar los síntomas y se les diagnosticó la enfermedad entre 4 y 5 años más tarde.

La doctora coincidió en señalar que una de las razones por las que el bilingüismo es un potente mecanismo de protección de los síntomas de demencia es que mantienen el cerebro activo. "Son como un gimnasio para el cerebro", dijo.

Pero Bialystok señaló que no hace falta ser bilingüe para disfrutar de los beneficios que aportan los idiomas ya que incluso aunque se empiece a estudiar a los 50 años o a edades en las que es poco probable que se llegue a ser bilingüe "se está contribuyendo a una reserva cognitiva a través de actividades muy intensas", dijo.

Los estudios neuronales de las personas bilingües abren una nueva vía para identificar las partes más débiles del cerebro en los adultos a la hora de aprender un idioma y potenciarlas. En la Universidad de Maryland, los científicos estudian la forma de identificar a los adultos que serían buenos candidatos para dominar un nuevo idioma según explicó la directora adjunta del Centro de Estudios Avanzados de Lingüística, Amy Weinberg. También están desarrollando métodos para ayudar a mantener y mejorar las habilidades lingüísticas en adultos.

Los panelistas señalaron que otras actividades como completar pasatiempos como sudokus o sopas de letras también ayudan, pero los idiomas son un de las maneras más completas de mantener el cerebro en forma.


Fuentes:: Nature, EFE
drmime.blogspot.com.ar

martes, 26 de junio de 2012

El Invierno

SOLSTICIO DE INVIERNO


En invierno es época de siembra. Allí procuraremos, como el sembrador, elegir los mejores granos. Análogamente es época de pensar en nuestros objetivos para el nuevo ciclo, conforme a la experiencia adquirida.

El sol se ha alejado del hemisferio y la tierra se prepara para trabajar interiormente. Los frutos de la cosecha anterior ya han sido recogidos. Es el momento para seleccionar los mejores frutos, obtener sus semillas y volver a sembrar. Hay frutos que se pasmaron, se pudrieron o no se desarrollaron bien. Estos se eliminan y se guardan los mejores.

Análogamente, hay un momento para evaluar los objetivos logrados. De todo lo que te has propuesto, seguramente habrá metas que no se han conseguido todavía. Esto no es un fracaso si aprendes de la experiencia. Es decir, si investigas cuales son las causas que han impedido hasta ahora su logro. Una vez determinados los obstáculos que lo han impedido, elabora un plan para superarlos y acercarte, de esta manera, a un éxito final.

Los obstáculos pueden ser de diversa índole. La mayoría seguramente están en ti mismo. No culpes a nadie de lo que te sucede. No culpes a los demás si no has logrado todavía determinadas metas. Tal vez no sea tiempo todavía, quizás tengas que desarrollar otros objetivos antes, tal vez tengas que vencer tus temores, o emplear más energía y voluntad para conseguirlos. A veces las metas son poco realistas y en ese caso deberás replantearlas para avanzar por etapas: una escalera se sube peldaño a peldaño.
Un período de amor y solidaridad.

Nosotros, seres humanos, hemos vivido cientos de miles de años en estrecho contacto con la naturaleza, siendo parte de ella misma. Solamente estos últimos siglos hemos construido ciudades y nos hemos alejado de ella. Pero todo nuestro ser sigue respondiendo a esos ciclos, llevamos ese programa en nuestros genes.
Imagina una tribu viviendo en cuevas o chozas en pleno invierno. Para sobrevivir han debido guardar los granos de los alimentos que cosecharon para alimentarse con ellos en invierno, cuando escasean los vegetales para comer. También protegen sus animales para tener disponible, especialmente, leche.

De acuerdo a la dedicación y esfuerzo, es seguro que algunas familias logran mejores cosechas que otras. Pero si quienes tienen para comer en el invierno se guardan lo que tienen e incluso lo que no alcanzarán a comer y no comparten con quienes no tienen lo suficiente, el resultado sería la muerte de algunos miembros de la tribu. Y esto, lógicamente, perjudica a la totalidad, pues los debilita. De modo que, por razones de superviviencia, toda la tribu comparte lo que tienen para pasar la época más difícil.

El sol, como hemos dicho, se ha alejado. Hay más frío y más escasez de todo. El sol es la fuente de vida y de calor. Sin embargo, el ser humano observa fácilmente que el sol retornará y la naturaleza volverá a mostrar su abundancia y esplendor.
Los miembros de la tribu se reúnen en torno de una fogata. El fuego obviamente les da calor, luz y además, probablemente les permite cocinar algunos alimentos. Juntos, se apoyan y comparten lo que tienen.

Esto se va transformando en una celebración y una ceremonia. El fuego es la representación del sol, momentáneamente alejado. Es también el elemento transformador de todo: lo que era sólido lo transforma en líquido, lo líquido en vapor, lo denso se transforma en algo sutil.

Los pueblos de todos los lugares del planeta comienzan a celebrar el Solsticio de Invierno. De allí que las fiestas solsticiales se acompañan de fuego. Incluso se colocaron antorchas en los árboles para iluminar el camino y el lugar de la celebración. En la noche solsticial se intercambian obsequios. Es noche de solidaridad, de amor y de esperanza.

Cuando el cristianismo comienza a propagarse en Europa, asimila estas fiestas solsticiales a sus propios ritos y símbolos. De allí que se fija la fecha del nacimiento de Jesús en el Solsticio de Invierno (Hemisferio Norte). El niño Jesús pasa a simbolizar para los cristianos la idea de solidaridad, amor y esperanza. Por eso se colocan luces en los árboles, a semejanza de las antorchas que antiguamente se colocaban en el norte de Europa. Por eso se intercambian regalos, aunque en la mayoría de los cristianos de hoy, pasa a ser simplemente una expresión de materialismo y consumismo. Muchos han olvidado que no es importante el valor material, sino que cada uno debe dar algo de sí que pueda compartir con los demás, para que juntos, unidos en amor y solidaridad, puedan mejorar su calidad de vida.

Es el momento de tener fe y esperanza que todo irá mejor si tenemos la actitud interior correcta, si amamos y si somos solidarios
Serval



SEMANAS SOLSTICIALES

Hay dos momentos del año en los que la distancia angular del Sol al ecuador celeste de la Tierra es máxima. Son los llamados solsticios. El de verano es el gran momento del curso solar y -a partir de ese punto- comienza a declinar. Antes de cristianizarse esta fiesta, los pueblos de Europa encendían hogueras en sus campos para ayudar al Sol en un acto simbólico con la finalidad de que "no perdiera fuerzas". En su consciencia interna sabían que el fuego destruye lo malo y lo dañino. Posteriormente, el hombre seguía destruyendo los hechizos con fuego. Se ha asociado esta festividad al solsticio de verano, pero esto tan solo es cierto para la mitad del mundo o, mejor dicho, para los habitantes que viven por encima del ecuador (en el hemisferio norte) ya que para los del sur el solsticio es el de invierno y si me apuran, ni tan siquiera para todos ellos pues esto de San Juan, al menos con este nombre, es patrimonio del mundo cristiano. Aunque no crean que en los países orientales, con ritos y creencias distintas, no se celebran estas fiestas (eso sí, con otros nombres a cual más variopinto) conservando en todas ellas la misma esencia: rendir un homenaje al Sol, que en ese día tiene un especial protagonismo: en el hemisferio norte es el días más largo y, por consiguiente, el poder de las tinieblas tiene su reinado más corto y en el hemisferio sur ocurre todo lo contrario. En cualquier caso al Sol se le ayuda para que no decrezca y mantenga todo su vigor.Este simbolismo era compartido por pueblos distantes, separados por el océano Atlántico. Es el caso de los viejos incas en Perú. Los dos festivales primordiales del mundo incaico eran el Capac-Raymi (o Año Nuevo) que tenía lugar en diciembre y el que se celebraba cada 24 de junio, el Inti-Raymi (o la fiesta del Sol) en la impresionante explanada de Sacsahuamán, muy cerca de Cuzco. Justo en el momento de la salida del astro rey, el inca elevaba los brazos y exclamaba: "¡Oh, mi Sol! ¡Oh, mi Sol! Envíanos tu calor, que el frío desaparezca. ¡Oh, mi Sol!" Este gran festival se sigue practicando y representando hoy en día para conmemorar la llegada del solsticio de invierno, con un claro tufillo turístico. Los habitantes de la zona se engalanan con sus mejores prendas al estilo de sus antepasados quechuas y recrean el rito inca tal y como se realizaba (más o menos) durante el apogeo del Tahuantinsuyo.





ORÍGENES PAGANOS

Ni que decir tiene que esta fiesta solsticial es muy anterior a la religión católica o mahometana. E incluso, dentro de las distintas prácticas religiosas, no se ha celebrado en la misma fecha. Uno de los antecedentes que se puede buscar a esta festividad es la celebración celta del Beltaine, que se realizaba el primero de mayo. El nombre significaba "fuego de Bel" o "bello fuego" y era un festival anual en honor al dios Belenos. Durante el Beltaine se encendían hogueras que eran coronadas por los más arriesgados con largas pértigas. Después los druidas hacían pasar el ganado entre las llamas para purificarlo y defenderlo contra las enfermedades. A la vez, rogaban a los dioses que el año fuera fructífero y no dudaban en sacrificar algún animal para que sus plegarias fueran mejor atendidas. Otra de las raíces de tan singular noche hay que buscarla en las fiestas griegas dedicadas al dios Apolo, que se celebraban en el solsticio de verano encendiendo grandes hogueras de carácter purificador. Los romanos, por su parte, dedicaron a la diosa de la guerra Minerva unas fiestas con fuegos y tenían la costumbre de saltar tres veces sobre las llamas. Ya entonces se atribuían propiedades medicinales a la hierbas recogidas en aquellos días. Es curioso que entre los beréberes de África del norte (Marruecos y Argelia) se enciendan el 24 de junio, durante la fiesta llamada ansara, hogueras que producen un denso humo considerado protector de los campos cultivados. A través del fuego se hacen pasar entonces los objetos y utensilios más importantes del hogar. Los beréberes las encienden en patios, caminos, campos y encrucijadas y queman plantas aromáticas. Prácticamente ahuman todo, incluso los huertos y las mieses. Saltan siete veces sobre las brasas, pasean las ramas encendidas por el interior de las casas y hasta las acercan a los enfermos para purificar e inmunizar el entorno de todos los males. Lo cierto es que esta costumbre beréber de celebrar el solsticio es preislámica porque se basa en el calendario solar, mientras que el musulmán es lunar. El cristianismo fue experto en reciclar viejos cultos paganos. Lo que antaño se hizo en Baños de Cerrato (a unos cuantos kilómetros de Palencia) es uno de los muchos ejemplos que se pueden esgrimir al respecto. Ya en época romana existían en esta localidad unas fuentes o baños consagrados a las ninfas (hasta el punto de encontrarse un altar dedicado a ellas) cuyas aguas tenían propiedades curativas. El rey godo de Toledo, Recesvinto (siglo VII), llegó hasta aquí y gracias a sus aguas se curó de una enfermedad. Como por entonces ya se había convertido al cristianismo, mandó erigir un templo en acción de gracias y se buscó como patrono a un santo que tuviera algo que ver con las aguas, y todas las papeletas las tenía San Juan Bautista. Este es el origen da la famosa basílica visigótica de San Juan de Baños, en cuyo recinto se celebra la "misa en rito hispano-visigótico-mozárabe", el domingo más cercano a San Juan, declarada de interés turístico.

En este Invierno prepara tus regalos y entrégalos
Has una lista de las personas a quienes amas. Ojalá tu lista sea muy grande. Piensa en tus riquezas: tienes cualidades, virtudes, experiencias, buenos sentimientos, buenos pensamientos. Eres capaz de sonreír, de abrazar, de escuchar atentamente, de estimular, de motivar... Anota junto al nombre de tus amigos, familiares y conocidos que anotaste qué de toda tu riqueza puedes compartir con ellos. Piensa qué les gustaría a cada uno recibir: una sonrisa, una tarjeta de saludo hecha por ti mismo, un agradecimiento, un abrazo, un libro, una parte de tu tiempo...

Y lo más importante, ¡comienza ya a dar algo de ti mismo! Todos esos regalos son verdaderas expresiones de amor. Y mientras más amor entregues, más amor recibirás. ¡Nunca se te acabará!